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Kullaka: apoyando el emprendimiento de mujeres migrantes


En aymara, kullaka significa hermana o compañera, y representa lo que hoy se conoce como sororidad, es decir, la solidaridad y acompañamiento entre mujeres. Actualmente, y gracias al trabajo de Maite y Soledad -las fundadoras de esta iniciativa-, el proyecto ha logrado reunir a mujeres latinoamericanas y afrodescendientes que vienen a Chile buscando mejores oportunidades tanto laborales, como de vida.


Por Catalina Rolle


Maite López y Soledad Rojas se conocieron en carnavales callejeros que potenciaban la música y los bailes latinoamericanos. Ambas tenían intereses en los temas relacionados al género y la interculturalidad, áreas en las que se habían especializado en sus respectivas carreras: sicología y sociología. Fue así como llegaron a crear Kullaka, proyecto que actualmente ayuda a mujeres que han migrado de su país de origen buscando una mejor oportunidad.


Actualmente cuentan con 22 integrantes provenientes de Venezuela, Colombia, Perú, República del Congo y México. A través de sus propios emprendimientos y con la ayuda de diferentes estrategias proporcionadas por Kullaka, estas mujeres han logrado potenciar su autonomía económica, social y física.


El nacimiento de Kullaka


Hace aproximadamente un año atrás, Maite y Soledad lograron tener financiamiento a través Ponle Color, una iniciativa organizada por Socialab y el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y apoyada por CORFO. El objetivo de este era entregar un capital a ocho ideas innovadoras que mejoraran la calidad de vida de la población migrante de Chile. Gracias a esto, López y Rojas pudieron darle el puntapié inicial al proyecto que tenían en mente: Kullaka.


Al ser el género y la migración su temática de interés, las fundadoras decidieron dirigir la iniciativa hacia mujeres latinoamericanas y afrodescendientes que llegaran a Chile con un emprendimiento. “Trabajamos con mujeres migrantes porque en base a lo que pudimos observar, existían varias instancias que trabajaban con temática migrante, pero ninguna abordaba más profundamente el tema”, dice Soledad.


Hoy, a casi un año de ganar el financiamiento, sus estrategias para potenciar los diferentes emprendimientos son dos. El primero, consiste en un e-commerce,a través del cual se venden los productos y servicios de las mujeres de manera online. Así mismo, Instagram también ha servido como una plataforma en la que las mujeres han podido visibilizar su trabajo.


En este sentido, el rol de las redes sociales ha sido fundamental a la hora potenciar lo que Kullaka hace. Instagram ha funcionado como pantalla para distribuir sus productos, así como también para que las mujeres lleguen a contactarse con la fundación. Al mismo tiempo, la plataforma ha servido para crear lazos con otras instituciones que hagan trabajos relacionados al área migrante, y también para llegar a potenciales clientes.


El segundo método de trabajo consiste en hacer salidas y capacitaciones relacionadas a las necesidades que se generen en reuniones dentro del grupo. Es por esta razón que Kullaka realiza encuentros mensuales en los cuales se crea el espacio para formar redes entre las mujeres, con el objetivo de trabajar distintas temáticas.


Feminismo: el motor de la fundación


Kullaka es hermana o compañera en aymara. Hoy, su significado está ligado a la solidaridad y acompañamiento entre mujeres, es decir, la sororidad: la principal característica que distingue a este proyecto.


La fundación además de ayudar al emprendimiento de las mujeres, también funciona como una red de apoyo entre las mismas, entendiendo que todas desde sus respectivos lugares tienen distintas herramientas para aportar en el trabajo de las demás. Para las fundadoras eso es fundamental: entender el componente del género como lo central dentro del trabajo que realizan.


“En kullaka queremos aportar en una lucha que mejore las condiciones para las mujeres que habitamos Chile, y las mujeres migrantes en este caso que tienen mayores barreras muchas veces para desenvolverse tanto en lo laboral, como en lo social”, enfatiza Maite.


Es por esta razón, que el feminismo se ha tornado como uno de los pilares fundamentales al momento de fundar Kullaka. Este, mezclado con diferentes componentes como la clase social, origen, nacionalidad y/o nivel educacional, hacen que la fundación tenga como objetivo desarrollar un feminismo interseccional: “Creemos que para poder hacer un feminismo es súper importante entender que no todas las mujeres somos iguales, que depende mucho del contexto y de cómo nos movemos, las posibilidades que tenemos para desarrollarnos”, dice Maite.


Maite y Soledad sueñan con que Kullaka se convierta en un espacio para que las mujeres tengan una red de apoyo en donde puedan sentirse seguras y contar sus problemáticas. Quieren que la fundación no les sea ajena, sino que se puedan crear lazos más comunitarios y de hermandad.


Hoy Kullaka está en una etapa en formación y consolidación. A futuro, buscan contar con una red de 50 emprendedoras que puedan visibilizar y vender sus oficios, con el objetivo de poder generar un trabajo organizado y con proyección para las distintas mujeres migrantes. En este sentido, López agrega: “Queremos que genere un apoyo no solamente en la venta de productos, sino que también exista un acompañamiento de capacitaciones y asesorías que les permitan a las chicas insertarse en el país”.

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